Terror

19 Abr

1.06 am. Indiana duerme hace una hora. Reina el silencio en toda la casa. Reina el terror en mi interior.
Estos últimos meses, cada vez que la acuesto a dormir es la misma sensación, me da TERROR. Terror de escuchar sus quejiditos de que se despertó. Es inexplicable, es la misma sensación de peligro cuando te sentís perseguido, acechado. Es terrible.
Se me despierta 4 o mas veces durante la noche, sobre todo las primeras horas siguientes al acostarla. Que se despierte solo 2 veces es un milagro. Pero es siempre la misma sensación, el horror de escuchar que se despertó, de que todo está perdido. Si, lo leo y lo repito en mi interior (en voz alta no, a ver si se despierta) y juro que se cuán descabellado y estúpido suena, pero es asi. Cuando no tiene cólicos, esta cortando dientes. Cuando no está cortando dientes, tiene hambre. Y asi para siempre. Encima no toma mamadera, mis tetas son un desierto pero de todas formas logra exprimir los últimos mililitros de leche que quedan. NO SE QUE TIENE. A veces la miro mientras se queja, desconcertada le pregunto “QUE M!3RD4 TENÉS?!”. Me siento horrible, un monstruo. Pero ella sigue entredormida, se queja como en sueños. Intento darle palmaditas sin moverla, pero se despierta mas. En cuanto la alzo se termina el berrinche, en menos de 5 minutos vuelve a dormirse sin problemas. Esto se repite, como dije, mas de 4 veces por noche.

Mis noches y horas de la siesta se han vuelto un calvario. Sufro cuando duerme, y cuando se despierta por igual. Estoy alerta todo el tiempo, en consecuencia se me hizo una contractura en la espalda que me mata.

No, no voy a dejarla llorar hasta cansarse de la desesperación. Tengo que admitir que aunque de mal humor siento que me vuelvo un monstruo, no llego a ese nivel de atrocidad. Son bebés, no saben. Se manejan con instintos, sus respuestas y pedidos aún siguen siendo primitivos, están creciendo y aprendiendo a relacionarse con el mundo exterior ¿Cómo no vas a responder al llanto?

Mientras tanto en mi cabeza, cada ruido se transforma en su quejido. El motor de la heladera, el ladrido de un perro, un auto.

Esa pequeñez me acecha.

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