Terror

19 Abr

1.06 am. Indiana duerme hace una hora. Reina el silencio en toda la casa. Reina el terror en mi interior.
Estos últimos meses, cada vez que la acuesto a dormir es la misma sensación, me da TERROR. Terror de escuchar sus quejiditos de que se despertó. Es inexplicable, es la misma sensación de peligro cuando te sentís perseguido, acechado. Es terrible.
Se me despierta 4 o mas veces durante la noche, sobre todo las primeras horas siguientes al acostarla. Que se despierte solo 2 veces es un milagro. Pero es siempre la misma sensación, el horror de escuchar que se despertó, de que todo está perdido. Si, lo leo y lo repito en mi interior (en voz alta no, a ver si se despierta) y juro que se cuán descabellado y estúpido suena, pero es asi. Cuando no tiene cólicos, esta cortando dientes. Cuando no está cortando dientes, tiene hambre. Y asi para siempre. Encima no toma mamadera, mis tetas son un desierto pero de todas formas logra exprimir los últimos mililitros de leche que quedan. NO SE QUE TIENE. A veces la miro mientras se queja, desconcertada le pregunto “QUE M!3RD4 TENÉS?!”. Me siento horrible, un monstruo. Pero ella sigue entredormida, se queja como en sueños. Intento darle palmaditas sin moverla, pero se despierta mas. En cuanto la alzo se termina el berrinche, en menos de 5 minutos vuelve a dormirse sin problemas. Esto se repite, como dije, mas de 4 veces por noche.

Mis noches y horas de la siesta se han vuelto un calvario. Sufro cuando duerme, y cuando se despierta por igual. Estoy alerta todo el tiempo, en consecuencia se me hizo una contractura en la espalda que me mata.

No, no voy a dejarla llorar hasta cansarse de la desesperación. Tengo que admitir que aunque de mal humor siento que me vuelvo un monstruo, no llego a ese nivel de atrocidad. Son bebés, no saben. Se manejan con instintos, sus respuestas y pedidos aún siguen siendo primitivos, están creciendo y aprendiendo a relacionarse con el mundo exterior ¿Cómo no vas a responder al llanto?

Mientras tanto en mi cabeza, cada ruido se transforma en su quejido. El motor de la heladera, el ladrido de un perro, un auto.

Esa pequeñez me acecha.

Estigmas

28 Feb

Pajuerano de la facultad me agrega al facebook después de encontrarme en un grupo de la facu.
Me habla, muy buena onda. Si, esa buena onda con interés. Después de unos minutos de charla viene la pregunta: – Ah tenés una hija? – Si! Indiana, tiene 8 meses. – Es muy linda! 🙂

Intercambiamos un par de palabras mas y al pibe le viene un asunto importantísimo por el cual tiene que dejar la computadora. Pero el signito verde de conexión no se fue. Nunca mas volvió a hablarme.

Está mas que claro el motivo por el cual no me volvió a hablar mas. También me está quedando claro cual es el consenso o lo que piensa la mayoria de los pibes de mi edad sobre ser madre joven y soltera. Vivirlo en carne propia me llevó a entender y a darme cuenta de algo. La estigmatización que hace la sociedad, en este caso la conciencia colectiva de los pendejos de entre los 20 y no sé 26 años, de ser madre joven y soltera, sigue existiendo de manera horrorosamente idéntica a aquella del siglo pasado. Porque siempre se puede ser mas pelotudo, y porque la hipocresía reina en el consenso.

Los pendejos al parecer se aterrorizan ante la existencia de un individuo mas pequeño, pero que creo en varios casos los superan en inteligencia. Ellos piensan que el hecho de que tengas un hijo quiere decir que los vas a atar con eso para siempre. Que no hay salida de a dos, que vamos a salir los tres. Que un día se le va a pedir que compre pañales. Que la lleve al jardín. Que un día quizás le diga “papá” WHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAT????!?!!?? 
Quizás no me crean esas madres que están mas experimentadas y son mayores que yo, pero les juro que es asi. Ellos no lo dicen por supuesto. Pero todo eso esta acoplado de manera intrínseca a la famosa frase “- Tiene un crio ya. – Uhhh olvidate ni ahí.”

En primer lugar lo que estas criaturas no piensan, es que para que exista un ser humano, la creación del mismo parte de a dos. Mi niña en este caso, tiene un padre. Un padre que la viene a buscar, que la ve todos los días. Osea YA TIENE PAPA, quedate tranquilísimo hermano que jamás te va a decir “papá” a vos porque su propio padre la asesina. No me quiero imaginar aquellas madres cuyo padre se borró, debe ser 100 veces peor. En segundo lugar, el hecho de tener un hijo significa que ando de cacería? Ves a mi bebé como una red atrapa-novio? Sos muy imbécil mi cielo. Soy madre si, pero eso no quita que sea mujer, que sea un ser humano. Una persona que quizás le pinte un día que tenga libre ver a alguien sin compromiso alguno, no se si me entendés.

Otra cosa, cómo reaccionarían si en lugar de esta situación por ejemplo, me hice un aborto? Entonces un día le cuento, “me hice un aborto hace un año”. Eso también daría lugar a prejuicios y pensamientos de mierda que en breve hacen que el pibito en cuestión se tome el palo. No pueden mas de hipócritas  y pelotudos, y esto lo digo porque no conozco a UN SOLO CHABON que JAMAS haya tenido relaciones sexuales sin cuidarse. Vamos chicos, sincerémonos si nos vamos a poner serios. Cuántas veces dijiste “bueno pero acabo afuera”, “solo la puntita”, “es un ratito”. Qué pasa, nos sonrrojamos? Así me quedé embarazada les cuento. El coitus interruptus es casi tan efectivo como un paraguas de papel. Es algo que a todos les puede pasar. A TODOS. Ustedes zafaron nada mas. Después la diferencia entre ustedes pelotudos, y yo, es que tuve la firmeza y la madurez (aún inmadura) de tomar una decisión de manera segura y responsable. Ahí esta la diferencia. Aborto o no aborto, cualquiera sea la decisión, si la misma se hace fiel a las convicciones propias y al corazón, ahí esta el éxito. Cosas como estas te hacen crecer, a los golpes, pero ves las cosas de otra forma, las tomás distinto. Meses atras me la pasaba llorando, mas de una vez pensé que me había equivocado en esos ataques de angustia, pero cuando me tranquilizo miro lo que soy hoy y lo que logré, y volvería a elegir esto una y otra vez.
Es triste y patético pensar que solo soy una mina que te quiere encajar un paquete. Es machista, pelotudo, ilógico y retrógrado. Y asi no piensan solo varones eh? Hay muchisimas minas que también fantasean con esto.

Al principio me ponía mal, y me sentía algo “segregada”. Pero en parte estoy un poco tranquila al pensar que mi hija es un repelente para pelotudos. Debo lidiar con ellos porque es el ámbito en el que me manejo, la facultad, mi grupo de amigas/os. Supongo que con el tiempo lograré que me chupen un huevo.

Me desmorono o no

3 Feb

“Este es mi momento de estar mal”, me repito una y otra vez. Adentro resuena, me encandila como luces neón el cartelito. Tengo que llorar ahora, sacarlo ahora. Arriba durmiendo está la razón por la cual tengo que hacerlo ahora. Mañana o, desafortunadamente en unas horas si se despierta para teta, tengo que estar de pie. De buen semblante, aunque siento que a ese lo dejé desde el momento que ingresé a la clínica a parir.

¿Cómo puedo permitir que seas el titiritero de mi humor y mis estados de ánimos? ¿Cómo lo hacés que no me doy cuenta? ¿Por qué, a mis cortos 22 años, asumo como una realidad que sos el amor de mi vida? ¿Por qué mierda te escribo a vos si jamás vas a leer esto? La puta que me parió. Tengo que dejar de hablarle. Tengo que dejar de hablarle por whatsapp, por mail, con palabras, con miradas, con mi cuerpo ¿Por qué tengo que hacerme cargo de estas verdades? ¿Verdades? En mi cabeza suena “ADOLESCEEEENTE, NO TE ACERQUES PORQUE MUERDE ADOLESCEEEENTE”. Soy una pelotuda.
Soy madre y eso requiere que actúe con mi mejor madurez. Que mis decisiones sean maduras. Hay una realidad que conocí hace poco. Ser responsable es llevar a mi hija al pediatra cada mes, y también dejar de acercarme a lo que me hace mierda. Siempre fui fanática de eso. Creo que me convencía de que la felicidad que me el me daba había que pagarla de algún modo.

Un día me pudrí de eso, y elegí salir de ahí. 5 años duramos juntos, pero no quería que siguieran de la manera que encaminaban. Creí que alejándome quizás podía ver mejor. Que los dos podíamos ver mejor, y asi volver y estar mejor. Conocí a otra persona que me pareció interesante y aproveché esa oportunidad. A los 3 meses estaba embarazada. 5 años contra 3 meses. 

Si fuera un espectador de mi vida, un sujeto que está mirando una obra de teatro o película basada en mi vida diría que pasó lo que era obvio que iba a pasar. Me separé del padre de mi hija y me volví a ver con mi ex de toda la vida. Y en tan sólo 3 días, dos de los tres terminamos llorando. El que persigue, y el perseguido que persigue. El que la pasó bomba fue el perseguido, como siempre. El perseguido goza con las ventajas de saber que está siendo perseguido, y que planta jugosas dudas en las desaceleraciones que le permiten al que lo persigue acercarse mas. 

Realmente no se lo que siente, esta vez me ganó. No tiene en cuenta que lo que a mi me pase, le pasa a mi hija. Ni lo pensó, ni se le cruzó por la cabeza ¿Por qué habría de hacerlo? Es hombre, y un pendejo de 22 años. Es un chabón cuya ex novia de la vida se quedó embarazada de otro flaco a los 3 meses de haber cortado, y que empezó su vida con otra persona, la vida que ambos planeaban y proyectaban un sin fin de veces, sellando promesas con besos.

Volvimos a vernos porque nunca dejamos de contactarnos. Si yo no lo buscaba, el lo hacia y viceversa. Experimentamos los besos de nuevo, las pieles y los olores. Cerramos los ojos y de nuevo estabamos 2 años atrás. Pero no eramos los mismos. Aún asi, todo parecía igual. En un día me decapitó. Por supuesto que no esperaba que se pusiera de novio conmigo o que me jurara amor otra vez. Sólo esperaba consideración y respeto, por la historia, por ser quien era. Lo único que hizo fue hacerme sentir una pendeja mas de sus cogidas. 

Entró a mi casa, comió en mi mesa. Miró a mi hija, la tuvo en brazos, ambos se enamoraron. Durmió en mi cama, fue despertado por el llanto de Indiana. Me la trajo a la cama y en un minuto estabamos jugando como si fuéramos una familia. La re putisima madre que me parió, qué carajo tengo en la cabeza? Fui feliz, y a la vez sentí que estaba todo mal ¿Qué era eso? ¿Estoy mal yo, o se involucró un toque sin querer? ¿Te costaba mucho no decirme que esa misma semana que entraste a mi casa y pasó todo lo que pasó te garchaste a 3 minas mas? Basta. Soy patética.

Pensé en Indiana. Tiene 8 meses, no entiende nada aún. Pero y si tenía ponele, 3 años? ¿Qué pasaba? ¿Qué es este razonamiento pelotudo que estoy haciendo?

No importa que entienda o no, no puedo dejarme hacer mierda asi. O si. De alguna forma tengo que aprender. Me siento triste, patética y estúpida. Esta casa depende de mi, mi futuro depende de mi, mi hija depende de mi. Me siento un ladrillo hueco. Tendré que aprender a ser autoestable. Tengo que dormir un poco mas.

Nadavidad

12 Dic

No tengo arbolito de navidad. Me chupa un huevo todo eso. La figura del arbolito de navidad me hace recordar a mi infancia, cuando me despertaba feliz de que sea 8 de diciembre, y mi abuela me esperaba en el comedor con las cajas de las mismas pelotitas que año tras año adornaban ese arbol. Desenrredar las luces, me lo tomaba tan en serio como el desenredar hoy los auriculares. Decorar un poco por aca, aca esta muy sobrecargado, un papa noel por alla, un muñeco de nieve. La estrella y listo! Bello. Armonia. Familia. Paz. Amor. Regalos (obvio).

Desde que mi abuela murió, jamás volví a armar otro arbolito. Jamás volví a creer en la magia de la navidad, y mucho menos en esa familia que se reúne a observar a baby jesus. Las épocas navideñas se han vuelto un martirio para mi.

Hoy tengo mi casa, tengo mi hija, una familia. No, no esa familia que estas pensando. Papá, mamá y bebé no. Desde que bebé nació me estoy separando. Desde que bebé se gestó, esa unidad no existió.

Tengo 22 años y me siento Nancy de 47. Estoy andrajosa, ojerosa, sucia, dejada. Triste, desilusionada. Viví 9 meses con un desconocido. Sin decir una palabra, nos aislamos bajo el mismo techo. Decoré nuestro nido con lo que pude, realmente siento que es mi hogar, pero el nunca lo sintió. Me seduce la idea de que ninguna de las dos lo completamos como para hacerle sentir que este también fue y es su hogar, pero no quiero. El tampoco quiere pensarlo, ni decirlo. Estuve 9 meses viviendo con una persona que jamás supe que le cruzaba por la cabeza, además de su estudio, su carrera y su auto.

Hoy está todo roto, y ya no hay vuelta atrás. Odio la dejadez de mi estado físico, odio no tener 1 hora para salir a correr. TOdos los días la rutina es la misma, soy la esclava de una monstruita adorable. Qué descaro, qué trampa. Cómo puede esconderse tanta tortura detrás de semejante belleza? 

Pero todo va  a cambiar. Algún día no va a ser mas una bebé, y me voy a querer matar. Por eso aprovecho a abrazarla ahora que entra en el hueco de mi hombro y mi cuello, y a estrujar esos cachetes que algun día dejarán de ser tan grandes.

Me queda la parte mas dura y lo se, tenemos que salir adelante juntas. Tengo que terminar de estudiar, no me queda mucho. Tengo que criarla, sola. Por suerte tengo a mis papás.

Asique voy a aprovechar esta navidad que ella no entiende nada porque es un bebé, y la voy a pasar como el orto. Salud!

4 meses.

3 Oct

Hoy la pequeñez mas inmensa de mi universo cumple 4 meses. Y yo, también. Porque así como vos aprendiste a respirar fuera de mi útero, aprendiste a observar, a adaptar tu cuerpo a la gravedad, yo aprendí a ser mamá. Aprendo cada día, con los cambios que se me vinieron, traté de ir adaptándome. Estoy dando lo mejor de mi, y espero que resulte. Elijo escribir por acá, y a vos, porque me parece un poco ridículo hacerte una dedicación en Facebook, hablándote, cuando en realidad hoy no lo vas a leer, ni mañana tampoco, y quién sabe si lo veras cuando ya sepas leer. Quiero creer que todas las personas que te hablan a vos por una banal dedicatoria en facebook, tan banal como cuando cuentan las peripecias de su vida cotidiana y se hablan a si mismos o a una persona que jamás los leerá creyéndose “ácidos” o “superados” (PELOTUDOS), en su futuro te contarán y te leeran con total paciencia y amor todo lo que hoy te escriben y dicen que sienten. Si, mamá está un toque enojada con los pelotuditos de “Indiana trajiste tanta luz a mi vida, te amo”, TIENE 4 MESES TE RE ENTIENDE EH. 

Bueno, basta de pelear. Hoy cumplimos 4 meses las dos, y sobrevivimos. Chin Chin.

El día después

26 Sep

Estábamos ahí en silencio absoluto, o mejor dicho, ese silencio que incorpora el ruido del motor de la heladera. Comiendo ravioles. Si, después de los nervios, del no saber que hacer y de la locura, se me abrió el apetito. Asique I se puso a hacerme unos ravioles, mientras buscaba respuestas y salidas en las burbujas del agua que hervía. Mientras tanto, mi ansiedad se puso a la cabeza, y llamé a mamá:

– Ma, hace una semana no me viene, no se que onda.
– ¿No tenés síntomas ni nada? ¿Te cuidaste?
– Si ma, no, no me duele nada. Pero nunca se me atrasó tanto, estoy asustada.
– Y bueno te vas a tener que hacer un test, comprate uno y vení a hacertelo en casa ¿Le dijiste a Ivan?
– Si, ya sabe. Bueno mañana compro y voy para alla.
– Listo, no te asustes.

Mamá sabía. Mamá sabía que ya me lo había hecho 2 veces al test. Primero, porque JAMAS la llamé para contarle que no me venía. Segundo, es mi mamá. Mamá goza de ese don inexplicable e incuestionable que detecta automáticamente cuando algo en mi anda mal. No se le escapó ni se le escapa UNA. Ni cuando tuve mi primera vez, ni cuando estaba triste por mi viejo, ni cuando me peleaba con mi ex, ni cuando me iba mal en un parcial. Odié y ame a la vez esa capacidad suya de hacerme transparente, a veces no tenía ganas de hablar pero su insistencia me obligaba, otras veces sabía que en la única que iba a encontrar consuelo era ella, y me ahorraba el “Ma, tengo que contarte algo” que es espantoso en cualquier situación habida y por haber, con la persona que sea. Dormimos en lo de I, y fuimos para casa. En el camino paramos en una farmacia y compramos otros dos tests. Llegamos a casa, I estaba pálido. Subí, mamá me miró con cara de “ya se” pero me dispuse a seguir el acting de que nunca había tenido en mis manos un evatest. Entré al baño, repetí todo. Esperé y esperé. Mamá golpea la puerta y pasa, yo ya me había parado apoyada contra el lavamanos, con el test arriba del inodoro, mirándolo de lejos y resignada, “No, dió positivo. No sé”. Suspiro, cruce de miradas y abrazo. Abrazo y se me escapó en lagrimas todo el cagazo que ya no me entraba en el cuerpo. Fuimos a su habitación, I en el comedor completamente mudo. Nos sentamos en la cama.
– Bueno hija, tranquilizate. Qué pasó? No se cuidaron?
– (Entre llantos, un balbuceo inentendible) No se, no se que pasó, se habrá roto, no se no se.
– Ay R, pero ya estás grande, cómo no se van a cuidar? Qué pasó?
– (Llanto peor, sabía que no era eso lo que necesitaba ni queria escuchar en ese momento)
Entonces se calló y siguió abrazándome, lo entendió. Qué sentido tiene amagar un reto, si lo que está hecho no puede deshacerse ya? Después de un discurso del cual recuerdo muy poco, en el que intentaba calmarme, fue al grano.
– Bueno hija, ya está, es esta la realidad. Ahora lo que hay que hacer, es tomar una decisión. Y quiero que sepas y entiendas que esta decisión es pura y exclusivamente tuya. Ni siquiera pienses en I, porque sea lo que sea que elijas, yo voy a estar al lado tuyo acompañandote. Tenés que decidir que vas a hacer, antes que siga pasando el tiempo.
Yo ya sabía que iba a hacer, me faltaba el coraje para enfrentarlo y largarlo. Me sentía incapaz y débil para hacerlo. Asique me limité a un “no se”. Seguimos en silencio, y mamá siguió hablando. Fue por los dos caminos, tratando de sumergirme en las dos opciones y de entenderlas. Asi empezó el recorrido del laberinto. No puedo pensar en un aborto, me pienso en esa situación y me paralizo. Se que nunca lo voy a olvidar, temo no poder seguir adelante. No puedo. No puedo pensar en ser madre, no me siento madre. No quiero dejar la facultad y sumergirme en algo para lo que no me siento preparada. No estás preparada para ninguna de las dos cosas, con el tiempo lo vas a estar. No puedo pensar en ser madre pero no puedo negar la vida que llevo adentro. Vos no sos madre ahora, de a poco las cosas se van a ir acomodando. No puedo pensar mas, basta. Se me vienen a la cabeza imágenes de mis clases de anatomia, en las que nos pusimos a investigar unos preparados de bebés. Me acordaba sorprendida de ver esa microanatomia, la que veía en los preparados de cadáveres de adultos, ahora reducida en mini. – ¡Qué tierno! Pensaba. Minis aortitas, mini meniscos, mini ligamentos ¡Qué increíble! Hermoso. No, en ese momento no. Porque se me revolvió el estómago y lloré peor. Imaginé que lo que tenia adentro en un futuro se iba a convertir en eso, y que yo tenía el poder de decidir interrumpir todo eso y terminarlo para siempre. No podía, no puedo. Imagino esas mini aortitas, mini meniscos, mini ligamentos, esas manitos. Sin quererlo y de una manera un tanto trillada lo empecé a querer. Cosita chiquita en potencia, adentro mio, ya latiendo. No puedo desprenderme de eso. Puedo reacomodar mi vida para que sea posible, tengo gente que me va a sostener. Miré a mamá, que en silencio miraba mi pérdida adentro de ese laberinto, atenta a no dejarme perder mas, sabiendo que sola podía encontrar la salida. No puedo no tenerlo, le dije. Aún no estaba lista para decir “Quiero tenerlo”. Salimos de la habitación, miramos a I, sentado solo, pobre. Estaba todavía perdido en el laberinto, a el le costó mas tiempo encontrar la salida y tuvo que ser con mi ayuda. Mamá lo abrazó y le dijo todo lo que me dijo a mi ¿Cuándo vas a hablar con papá? Dijo mamá. Yo ya lo estaba pensando, YA dije. Ansiedad, no me abandonó nunca.

Papá llegó, normal como siempre. Por supuesto que ni se lo imaginaba. Y yo tampoco me imaginaba que se lo iba a tomar tan bien. Mamá le dijo que teniamos algo que decirle, y en ese instante me largué a llorar de nuevo. Se asustó, y mamá lo largó “Vas a ser abuelo”. JAMAS me imaginé que lo iba a decir asi, ABUELO WHAT?! Ni yo había procesado que los iba a hacer abuelos, ni se me cruzó esa palabra por la cabeza. A todo esto I estaba plantado en la silla, lo mas alejado posible de papá porque temía por su vida. Mi viejo sonrió con la frescura de siempre “HEY! Por qué lloras? Es una noticia hermosa! Es una alegría”. JAMAS LO HABIA PENSADO COMO UNA ALEGRIA. No sé como lo había pensado. Pero su reacción me puso contenta, y me hizo reír en medio del llanto. Igual seguía cagada de miedo. A mi viejo no se le cruzó por la cabeza pensar que podía llegar a tomar una decisión distinta a donde me iba encaminando, directamente dio por sentado que yo ya lo tenía resuelto, creo que básicamente por cómo se lo dijo mi vieja (una k-pa). Entonces se adelantó a todo, y en el medio de la crudez de todo lo que estaba pasando dijo “- Ahora hay que ver que quieren hacer ustedes. Van a irse a vivir juntos? Si es así, yo los voy a ayudar, no quiero que tengan ninguna duda.” Dijo eso porque I no tenía laburo, como la mayoría de nuestra generación clasemedista que se dedica a la facu y nada mas. Pero todavía no podía pensar en eso, faltaba lo que yo pensaba sería lo mas sencillo o no tan shockeante, decirle a los viejos de I. Jamás estuve tan errada, estaba a punto de adentrarme en una pesadilla que llevaría a no querer nunca mas a mi suegra.

A todo esto, mientras mi viejo se enteraba, mi celular hace una lucecita roja, señal de que me había llegado un mail.
Era mi ex, pasándome el link de una canción, y preguntándome en tono de joda por qué no lo había saludado por su cumpleaños. Oportuno. Llevame Belcebú.

Lo supe

20 Sep

Si hay algo que siempre, solemnemente me chupó un huevo, fueron los bebés. Pocas veces alcé uno, seguramente por obligación cuando era mas chica “- Ay la querés tener? – NBueno sii”. Mentira no quería tener un carajo, no se cómo se sostiene, no se en qué consiste. No tenía la menor idea del universo paralelo que existía sobre la maternidad y los bebés, la cantidad de cosas, objetos, ropita, perfumito, coliquitos, mamaderitas, chupetitos con sus distintas anatomias, teta o no teta, y miles de cosas de las cuales hoy soy la primera en entender y conocer cada una de ellas. Primero y principal porque soy una colgada, las cosas suceden a mi alrededor y yo sólo le presto atención a aquello que me interesa. No soy para nada detallista, y mucho menos atenta. Supe masomenos lo que era un bebé con la llegada de Carmela, escondida en el miedo de la gigantezca panza durante 9 meses de una de mis amigas, Mechu. Si no sabía de un bebé, mucho menos sabía del embarazo mas que el proceso fisiológico que la madre atraviesa, lo que estudié en la facu. Siempre leo en esos posts sobre la vez que se enteraron del embarazo “Vi las dos rayitas, y me inundé de felicidad, no podía pedir mas”. Yo vi las dos rayitas, no le creí y me hice otro, no le creí y me hice otro. Ya tenía 6 rayitas que me gritaban que si, evidentemente estaba recontra preñada. En lo que menos pensé, fue que tenía adentro un embrión, en su futuro un feto y posteriormente un bebé. Me quedé sentada en el inodoro, con la mente en blanco, repitiéndomelo una y otra vez por dentro para ver si mi cerebro se dignaba a darme una respuesta, un sentimiento, una sensación LO QUE SEA que me haga sentir aunque sea, viva. En el medio de esa fracasada comunicación que intentaba con mi misma, irrumpe Ivan (mi novio) al baño (estabamos en su casa) “-Y? Y? Que dió?”.

Nos sentamos los dos al borde de la cama, el se desplomó y se tapó los ojos, supuse que estaba igual que yo. Pero mi cerebro ya me estaba respondiendo. Por supuesto lo primero que pensé fue a quién contarle, en cómo decirle a mis viejos, en qué me iban a decir. Necesitaba hacer todo urgente, soy terriblemente ansiosa. Odio el asqueroso momento de estar esperando las respuestas a las cosas, para los parciales por ejemplo, me anoto todas las preguntas e intento garabatear cuales hice bien y mal con el libro al lado, para acercarme a la nota. UNA ENFERMA. Después de eso, pensé en cómo iba a organizarme con la facultad, calculé la fecha de parto, cómo afectaba en mi cuatrimestre. Todo fue automático. Mi cerebro se asustó de movida cuando la idea de un aborto se paseó por ahí, y la descartó rotundamente. Fantasee con olvidarme de todo y continuar mi vida como siempre, con los planes que tenía. Vaya fantasía, creer que luego de tal experiencia pueda seguir “como siempre”. Pensar en el aborto me estremecía las tripas, pensar en tener el resto de mi vida la idea de haber vivido esa experiencia, de conocer sus métodos, de entender que lo que hacía era desprender a mi hijo de mis tejidos me sumía en un pánico mucho mas grande que el que estaba atravesando. “Mi hijo”. Entendiera o no lo que significaba ya lo sentía asi, y pensaba que era un varón. Estoy claramente a favor del aborto, y habiendo pasado por la experiencia de tener que tomar una decisión, creo que es profundamente personal. Es tan terrible para una mujer convivir con el recuerdo de haberlo pasado, como también convivir con una maternidad que no se quiere. Porque realmente creo que ser madre se elije. El cuerpo que aloja la vida, que la nutre, que acompaña su crecimiento, y que lo vuelve a nutrir una vez afuera de la panza, es el nuestro. Yo no se si lo primero que quise fue la maternidad, ante todo la quise a ella.

Ese querer inexplicable, que no tuvo en cuenta la cantidad de cosas tan comunes y esenciales en mi vida al que estaba por renunciar, que no pensó en mi primero. Esa sensación de dejar a la soledad aislada para siempre, porque supe que jamás iba a estar sola. Tuve facilidad para obedecer a los acontecimientos, la que no tengo ahora para soportar tantos cambios. Casi innato, casi primitivo como una mamá mona con su cachorro prendido de sus cueros. Mi fisiología estaba mas que lista para recibirte, y sabía con exactitud que pasos seguir. Mi psiquis, bueno, eso se irá viendo. Pero antes que todo eso, quien latía desesperadamente y con el terror de una persecución, pero que con su fuerza me dijo que era lo que quería y debía hacer, fue mi corazón.

Imagen

Yo, muy feliz con las náuseas. Sin todavía entender que la vida me iba a cambiar para siempre.

 

Por qué

19 Sep

Empiezo escribiendo esto en Word, ya que no estoy  100% segura de la continuidad de escribir en un blog. Probé con cartas, con tuits y demás mierdas pero de todas formas lo abandono, aunque me resulte urgentemente necesario plasmar todo en letras. Lo necesito, siempre lo necesite, con todo. Es como si escribiendo pudiera acomodar un poco todo lo que siento. Es mi mejor manera de encontrar un poco de armonía y de entenderme con lo que me pasa, porque sino las ideas y todo todo acampa de por vida en mi cabeza y me vuelvo loca. Una gran amiga, a quien recurria con todos mis delirios y mis NOSEQUEHACER me sugirió “¿Por qué no le escribís a Indiana?”. Hell yeah, cómo no se me ocurrió antes? Si fue la existencia de su vida en la mia la que me llevó a recorrer  e intentar entender el embrollo que hace años estaba en mi cabeza? Asique empecé a escribirle, pero ahora que pasaron un poco las semanas y la desesperación , me doy cuenta de que le escribí como contándole mi historia y para que entendiera ciertas decisiones que estaba a punto de tomar, sintiéndome culpable de cómo podían afectar su futuro. Estaba por tomar decisiones completamente PUÉRPERA (loca) y a dos meses  de haber parido. No sólo estaba (y estoy) devastada y desbordada porque me cambió la vida al tener una criatura a mi cargo, mudarme, convivir con mi novio y modificar mis prioridades para siempre, sino que estaba PUER PE RA. Mis planes eran salir corriendo de todo esto para hundirme para siempre en los brazos de mi ex.  JAJAJAJAJAJAJAJAJA. Con eso creo que puedo perfectamente resumir lo que le pasa a una mujer durante el puerperio, por lo que opté en nombrar a la historia que le estaba contando a mi hija para que la leyera en un futuro como “Crónica de mi puerperio”. Asique acá estoy, en mi casa (todavía no puedo decirle hogar), solas con Indiana, un jueves en el que no me persigue la idea del giro de 180° hacia mi pasado. Quizás mañana vuelva, por lo pronto acompaño con unos mates la paz que me engaña de vez en cuando. Elegí este nombre no por mi edad, ya que considero que a los 22 años ya no sos ninguna pendeja. Sino a mi falta de experiencia, de haber vivido las cosas que se suponen debe vivir una pendeja de 22 años. En honor a todos los que les parezco una pendeja de mierda, pendejita madre.

Mamma, Mamá

Aquí escribo, descargo, aprendo y comparto lo poco que sé y todo lo que voy aprendiendo sobre la maternidad y la vida lejos de casa. Hago lo que puedo.

esta que te parió

es la vida que me alcanza

Maternidad Al Palo

La puta madre que la parió since 2013.

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